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EE.UU.: Trump y su esposa con Covid

Cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que dio positivo al test de Covid-19. «Anoche, Melania y yo dimos positivo al test de Covid-19. Comenzaremos nuestra cuarentena y nuestro proceso de recuperación de inmediato. ¡Superaremos esto juntos!», tuiteó Trump.

La noticia cayó como una bomba en medio de la campaña presidencial en Estados Unidos, y cubrió de incertidumbre al país ante las dudas sobre el estado de salud de Trump, de 74 años y obeso. El médico de la Casa Blanca, Sean Conley, solo dijo que el mandatario y la primera dama «están bien» y permanecerán en la residencial oficial, sin aclarar si tenían síntomas de la enfermedad o no. Conley también afirmó que Trump «continuará con el cumplimiento de sus deberes sin interrupción mientras se recupera».

La primera consecuencia directa fue la cancelación de los viajes que Trump tenía previsto realizar en los próximos días por la campaña. Hoy, Trump tenía agendada una visita a Florida, pero, paradójicamente, la única actividad en su agenda es una llamada telefónica sobre la pandemia del coronavirus sobre «respaldo para ancianos vulnerables». Trump también una visita prevista al crucial estado de Wisconsin el fin de semana, y Arizona el lunes, pero ambos viajes seguramente también serán cancelados. El segundo debate con Biden, en Miami, el 15 de octubre, quedó en suspenso.

La bomba de la campaña llegó cuando faltan tan solo 32 días para las elecciones presidenciales en las que Trump aparece en desventaja en los sondeos frente al candidato demócrata Joe Biden,. Trump apostaba a dar vuelta la campaña con una maratón de actos de campaña en el medio oeste y el sur del país, las dos regiones donde se disputa este año la presidencia. Pero ahora la enfermedad lo obligará a permanecer en cuarentena en la Casa Blanca en Washington.

Trump había anunciado anoche que una de sus asesoras más cercanas, Hope Hicks, había dado positivo al test de Covid-19. Hicks ha acompañado a Trump en sus últimos viajes de campaña, incluido el viaje a Cleveland esta semana para el debate con Biden. Trump y Melania se sometieron anoche a un test de Covid-19, y el presidente anunció luego el resultado en Twitter esta madrugada. «Acabo de hacerme un test y veremos qué pasa», había dicho Trump en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News.

Trump ha mostrado una energía notable durante la campaña -algunos lo comparan con el conejo de Energizer-, cumpliendo una exigente agenda de viajes en varios estados además de sus deberes presidenciales. Pero Trump, de 74 años y obeso, está en la población de riesgo del coronavirus. Trump no fuma ni bebe alcohol, y tampoco tiene algunas de las otras condiciones clínicas que pueden agravar el cuadro par las personas que contraen coronavirus.
Un presidente en cuarentena

La Casa Blanca no dijo cuánto tiempo Trump permanecerá aislado, aunque el protocolo médico sugiere que será al menos por 14 días. La salud del mandatario ya era fuente de dudas e incertidumbre, y la única información oficial era el escueto comunicado del médico presidencial en el que indicó que estaba bien y permanecería en la residencia oficial. Otra duda era cuál era el tratamiento que seguiría Trump.


Coronavirus: el avance de la pandemia en el mundo

Paradójicamente, Trump había dicho en los últimos días que Estados Unidos estaba «dando la vuelta con la pandemia». Trump ha minimizado la gravedad del virus desde el inicio de la crisis de salud, comparó al coronavirus con la gripe, y ha dicho varias veces que «se va a ir», a contramano de lo que indican los científicos. Al principio, Trump se negó a usar barbijo, y presionó a los gobernadores a que levantaran restricciones para recuperar la economía, y en uno de sus últimos actos de campaña dijo que «afecta a casi nadie». El magnate se sumó a la lista de mandatarios que han contraído el virus, como Boris Johnson, del Reino Unido, y Jair Bolsonaro, de Brasil.

«Y solo quiero decir que el fin de la pandemia está a la vista y el próximo año será uno de los mejores años en la historia de nuestro país», había dicho Trump en un mensaje pregrabado para la Cena Al Smith, un tradicional evento en Nueva York para recaudar fondos para organizaciones de caridad católicas.

Trump también alentó el uso de la hidroxicloroquina, un tratamiento para la enfermedad que ha sido rechazado por médicos y las agencias federales de salud de Estados Unidos.

Más allá de la salud de Trump, las consecuencias políticas de su contagio comenzaban a verse aún mientras medio país dormía. La enfermedad de Trump choca frontalmente con el esfuerzo que venía haciendo su gobierno, su campaña, figuras republicanas, gobernadores, alcaldes y funcionarios locales para intentar brindar la imagen de que, pese a la crisis de salud, el país avanzaba hacia una «nueva normalidad». El contagio presidencial también le daba también material a los críticos y detractores del mandatario que han denostado su respuesta a la crisis. Ansioso por instalar una apariencia normalidad antes de las elecciones, Trump ha ninguneado la crisis y exigió la apertura de escuelas, el fútbol universitario y los negocios. Ahora, Trump quedó en cuarentena.

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