Apertura Cráter de los Cóndores

Las venas abiertas de los Valles Calchaquíes

Relato de un trekking magnífico hasta el Cráter de los Cóndores, situado dentro de la finca Montenieva, en Seclantás. Una zona de características geológicas únicas, surcada por profundos cañadones rojizos que revelan millones de años de historia de la Pacha.

El viento sopla con ganas, la altura se hace sentir en la trepada y el sol pega con su fuerza habitual en el Alto Valle Calchaquí. Centenares de altísimos cardones exhiben con orgullo sus flores blancas, celosamente custodiadas por espinas de hasta 20 centímetros de largo. Hace poco más de dos horas que dejamos la camioneta en el cañadón y comenzamos a caminar. “Ya falta poco”, nos dice nuestro guía, Tupac Abán Reales. Minutos más tarde, no es necesario que anuncie la llegada: un gigantesco pozo casi circular, de varios kilómetros de diámetro y centenares de metros de profundidad, se abre hacia el Sur. Dentro de él cabe todo el Noroeste Argentino. Allí hay colores, formas y texturas para repartir, hay cauces de ríos secos que serpentean por el fondo, hay cóndores que planean a lo lejos con sus enormes alas desplegadas, hay paredones verticales violáceos, hay chimeneas naranjas, líneas grises que se prolongan hasta el infinito, torres rojas y rocas verdes.

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El Cráter, la Cueva y las Grietas

Es el Cráter de los Cóndores, una locura geológica oculta a poco más de 20 kilómetros de Seclantás, hacia el Este. Uno de esos lugares tan grandes y fantásticos que son difíciles de retratar, de meter adentro de una imagen. Un sitio lleno de detalles, al que uno podría contemplar durante horas sin aburrirse. “Desde acá hasta allá abajo hay unos 600 metros”, revela Tupac, hijo de Fido Abán, miembro de la familia que es propietaria de estas tierras desde hace más de un siglo. Fido fue el gran impulsor de la difusión turística de las Cuevas de Acsibi, que están cerca del Cráter y se pueden conocer en el mismo día, en una excursión más larga y exigente, que demanda unas ocho horas.

Este trekking comienza en el cañadón que lleva a las Cuevas, pero en lugar de avanzar por la misma quebrada se arranca trepando hacia el Sur. Son poco más de 200 metros de desnivel, al cabo de los cuales se camina por un filo que se va haciendo cada vez más angosto, hasta tener caída hacia ambos lados, un sector que los Abán bautizaron como la Cresta. Más adelante se avista en todo su esplendor la formación multicolor que conduce a las Cuevas, suele aparecer por ahí entre los cardones alguna tropilla de guanacos, la senda trepa y baja por algunas quebradas laterales, hasta que… aparece el Cráter. “No se acerquen a menos de cinco metros del borde, porque se puede desmoronar”, advierte nuestro guía, que tiene 20 años y está estudiando Geología.

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Nos movemos por allí con cautela, extasiados ante el espectáculo natural que se abre ante nuestros ojos. Tomamos agua, sacamos fotos. Y seguimos mirando, intentando descifrar ese paisaje, descubriendo huellas de la erosión, los plegamientos y el paso de los milenios.

La vuelta la hicimos por otro camino, para internarnos por la quebrada que conduce a las Cuevas de Acsibi. Bajamos cuidadosamente por el faldeo y llegamos hasta el cauce, por el que corría algo de agua. Usamos sogas y escaleras fijas para descender por algunos pasos complicados, vimos cómo la quebrada se ensanchaba y finalmente llegamos a la camioneta. Hace un par de años ya habíamos conocido las Cuevas, esta vez fue el turno del Cráter. “Para la próxima les quedan conocer las Grietas de la Pacha, la tercera maravilla que tenemos aquí en la finca Montenieva”, nos dijo Tupac. No hace falta contestarle que sí, que, por supuesto, pronto vamos a volver.

El fantástico cañadón que conduce a las Cuevas de Acsibi.

Datos útiles

Acceso: la finca Montenieva está un par de km al sur de Seclantás, continuando por la calle que ingresa al pueblo desde el Norte y bordea la plaza. Desde allí hay que transitar 17 km en un vehículo 4×4 hasta el punto donde comienza el trekking.

Dificultad: es una caminata accesible, de dificultad media. Cualquiera con cierta experiencia en montaña y un estado físico aceptable la puede hacer. Entre ida y vuelta, son entre cuatro y cinco horas a pie. La altura máxima alcanzada es de alrededor de 3200 msnm.

Equipamiento: zapatillas de trekking, ropa cómoda y liviana (incluyendo algo de abrigo), sombrero, protector y anteojos solares, dos litros de agua por persona, algo para almorzar y frutos secos o caramelos.

Época del año: es posible hacerlo durante todo el año, aunque las tormentas de verano pueden llegar a tornar intransitable el camino de acceso hasta el inicio del trekking.

Guía: es una excursión que debe hacerse obligatoriamente con guía, porque la senda no está bien marcada y si no se conoce es prácticamente imposible llegar hasta el Cráter.

Contacto: Fido Abán, (387) 482-3030. @cuevasdeacsibi

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