Dialogo en la política

M2 en la política

En tiempos donde los discursos están plagados de simplificaciones ideológicas debemos apostar desde la política, y en mi caso desde el más profundo convencimiento a los mensajes sinceros que se ocupen no solo se preocupen, de lo que realmente importa, de lo cotidiano. Debemos recuperar la política para que hable de lo más cercano: de lo que comemos, del aire que respiramos, de si dormimos bien o mal, de por qué no tenemos tiempo nunca para nada, de por qué nuestras ciudades son como son, y este artículo, modestamente, intenta sumar a ese objetivo.

Aunque a algunos les cueste visualizarlo y más aun teorizarlo, más allá de lo interesante y políticamente correcto que parece hablar de futuro, de visión a largo plazo, la demanda social pasa hoy por resolver la cotidianeidad, y por eso es muy importante para aquellos que hacen (hacemos) política, y más aun para quienes quieren ser útiles, hacerlo con ese dato de la realidad, la gente quiere respuestas “al hoy”

La política tradicional se banaliza esto, particularmente porque la política tradicional tiene ese sesgo romántico del siglo XX de cambiar las cosas para siempre, algo que suena lindo, pero que no resuelve nunca las demandas.

La agenda pública es difícil de manipular, y la globalización, principalmente por la presencia de las redes sociales genera no solo que llegue todo más rápido a todos lados, sino que todos (o casi todos) pueden además intervenir de alguna manera, por eso los temas en la agenda ingresan de dos maneras: por una crisis y por acción de las vanguardias, y esos temas en su mayoría son problemáticas actuales, que requieren una solución, pero desde la inmediatez.

Esta política que hable y resuelva lo que pasa a la vuelta de cada ciudadano, en su metro cuadrado no es la mal entendida “Les decimos lo que quieren oír» que algunos sectores políticos, guiados por los gurúes de las en cuentas, llevan adelante.

Estamos ante el momento, ante la oportunidad de ir a un modelo persona a persona, esto lógicamente nos obliga a quienes queremos llevar ese mensaje a producir de otra forma y a pensar en función de esa demanda, no desde el lugar de que podemos aportar, sino sobre el mensaje que llega de la demanda, es decir sobre que se necesita, lo podemos resumir en “hacer posible lo necesario”
Por esto, sin ninguna duda, el corazón de la estrategia comunicacional, son los asuntos sensibles y cotidianos que, de un modo u otro, atraviesan a toda la población: el derecho al tiempo, a los cuidados, a la salud mental, a una región menos contaminada…
Cada vez que hablamos con un amigo, o charlamos con un vecino, las dudas, los interrogantes, y los comentarios son similares, nadie nos habla de la Salta del 2050, nos hablan de una inseguridad permanente en el trabajo, los adolescentes que no cuentan con las herramientas para independizarse e irse de la casa de sus padres, o aquellos que viven con la ansiedad de que en los últimos tres años han cambiado tres veces de casa, de barrio, nos cuentan sobre la falta de oportunidades…

Y estos son problemas disparadores de otros, así la causa principal de los problemas de salud mental más usuales, como la depresión o la ansiedad, surgen por esto, porque piensas es que no estás a la altura, que no puedes con todo, que es culpa tuya perder el trabajo o no conseguirlo, que es culpa tuya no poder pagar un alquiler, etc, pero en realidad si hay tanta gente, que no están a la altura, el problema es del modelo social en el que vivimos que se convierte en una fábrica de ansiedad y de infelicidad permanente. Es un modelo depredador, y es lo cotidiano.

Hoy lo más revolucionario es trabajar por lo que pasa día a día y buscar que valga la pena vivir…
Sobre esto, quería hablarles, y proponerles parar la pelota y pensar, porque es tiempo de recuperar la política para la gente, para que sea la herramienta de solución de los problemas, para hacer posible lo necesario, pero solo podrá ser así si se tiene la capacidad de construir certezas, de mostrar hay otra realidad, otros horizontes posibles a los que se proponen desde el individualismo capitalista.

Hay que construir un modelo contracultural, un modelo de vida contra el materialismo y hacerlo desde la construcción artesanal de los valores, hablando, ocupándonos de lo que pasa en cada casa, en cada familia, en cada persona y en su metro cuadrado.

*Abogado -Dirigente
Diplomado en Políticas Publicas
Distributivas y Desigualdad

 

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