Impuesto a las riquezas

Más y mejor Estado para combatir las desigualdades

Latinoamérica fue históricamente un continente marcado por profundas desigualdades sociales, económicas y políticas. Esta nueva realidad debe presentarse como una posibilidad de profundizar las discusiones y ejecutar acciones en torno a la necesidad de generar políticas públicas que lleven a modificar los esquemas de desigualdad que existen.

Los datos de mayor pobreza, exclusión, falta de acceso a derechos y servicios que se profundizaron en este último tiempo son la cruel muestra de lo que enfrentaremos. En este nuevo panorama. surge la oportunidad de cambio y juegan un rol fundamental los sistemas tributarios. Debemos equilibrar las cargas. Las grandes fortunas tienen una enorme deuda con nuestras sociedades y es hora de que paguen la justa parte que les corresponde y contribuyan a la construcción de sociedades más justas, esto, lógicamente llevara a que esos sectores asuman una posición defensiva respecto a sus privilegios, sectores que tienen mucho poder.

Ante la inexistencia de tratamientos y vacunas para enfrentar al virus, los esfuerzos para controlar la epidemia se centraron en restricciones a la circulación de los ciudadanos, lo que afectó la actividad productiva. En toda América Latina, 140 millones de personas, alrededor del 55 % de la población activa, se encuentran en la economía informal. Hasta 52 millones de personas podrían caer en la pobreza en América Latina y el Caribe como consecuencia de la pandemia, con lo que la lucha contra la pobreza retrocedería por lo menos 15 años.

Según información oficial del INDEC y los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina estimaron que, como resultado de la crisis provocada por la pandemia de coronavirus, la tasa de desocupación ascendió de 10,4% en el primer trimestre del año a valores cercanos al 15,5% en el segundo trimestre (abril, mayo y junio). Este incremento llevaría la cantidad de desocupados en más de un millón, llegando a los 3,3 millones. Entre quienes perdieron su trabajo, 650.000 casos corresponden al sector de la economía informal.

QUE HACER. La pandemia logro que la discusión sobre reducir o no la intervención del Estado para el tratamiento de esa necesidad pública haya cambiado, hoy, a pesar de algunas pocas voces en contrario, la generalidad marca la necesidad de “más y mejor Estado”.

Se requirieren cada vez más esfuerzos adicionales en la medida que aumente la magnitud de la crisis. Por lo tanto, es necesario expandir el espacio fiscal, por eso nuestro País está en pleno proceso de renegociación de la Deuda Externa, lograr un acuerdo para las economías altamente endeudadas, como la nuestra, significa un alivio. El impacto de la crisis sanitaria y epidemiológica en un contexto de limitado margen fiscal ha generado un incremento de la deuda y ha disparado el déficit. En mayor o menor grado, todos los países han activado paquetes de estímulo que equivalen casi al 3 % de sus PBI.

Las medidas de confinamiento y el gran estancamiento de la actividad económica están resultando catastróficos para la recaudación tributaria. En Argentina, según informes del Centro de Economía Política Argentina -CEPA- y del Instituto Argentino de Análisis Fiscal -IARAF-, por Ganancias el Estado obtuvo un 20% menos que en junio de 2019, aunque en mayo y abril las pérdidas habían sido del 24,9% y del 27,4%, respectivamente.

Para salir de esta crisis con una esperanza renovada es necesario por enfrentar algunas cuestiones que hacen a la desigualdad, particularmente entiendo que es la oportunidad de avanzar sobre una de sus dimensiones, la de ingresos y riqueza.

En general la sociedad, acentuada por esta crisis, se encuentra con un alto grado de malestar ante la cultura del privilegio y la desigualdad, un modelo asociado a años de concentración de la riqueza, aquí podemos tomar las elaboraciones de Milanovic y su “gráfico del elefante” para analizar la evolución de los ingresos reales entre 1988 y 2008 a través de los percentiles globales de renta, y quizás encontrar más sustento a este malestar.

Como explicaba el economista en su trabajo se puede ver que «dos grupos se pueden considerar como los grandes ganadores de las últimas dos décadas de globalización: primero los muy ricos, aquellos que se encuentran en la cima de la distribución de la renta global; segundo, la media clases de las economías emergentes, particularmente China, India, Indonesia y Brasil»

LOS SUPER RICOS
Dar el debate para avanzar en la construcción de un Estado más igualitario requiere re prensar el rol de los grandes grupos económicos en la sociedad y particularmente su relación con el Estado. Sobre la base de la concepción misma de la “justicia distributiva” en nuestra sociedad deben modificarse cuestiones estructurales basado en reformas impositivas progresivas como es el Impuesto a las grandes Riquezas.

Tan solo tres países de la región cuentan con algún tipo de impuesto al patrimonio neto (Argentina, Colombia y Uruguay) y únicamente los diferentes impuestos a la propiedad han ido tomando peso recientemente, mientras los gravámenes sobre las rentas de capital son escasos o y sobre las herencias prácticamente inexistentes.

En Argentina comenzó el debate sobre la progresividad del sistema impositivo como una herramienta efectiva para combatir la desigualdad.

Ley de Aporte Solidario Extraordinario de las grandes fortunas personales sobre la que se está trabajando servirá para enfrentar las consecuencias de la pandemia. El proyecto establece que deberán abonar el aporte por única vez menos de 12 mil contribuyentes, las fortunas personales más grandes de la Argentina. La recaudación se utilizará para fortalecer el sistema sanitario, garantizar alimentos a sectores vulnerados y brindar ayuda a PyMEs, comercios y monotributistas afectados por la pandemia.

El aporte según estable el proyecto es progresivo, con una alícuota del 2% al 3,5% que se aplicará a las personas a partir de los 200 millones de pesos declarados. Se tomará como base los bienes personales declarados hasta marzo de este año. La mayor tasa alcanza a menos de 300 personas. El gravamen alcanzará al 3,5% en el caso de quienes tienen más de 3.000 millones de pesos.

Según CELAG el potencial recaudatorio de una estructura del tributo similar a la de Colombia y Uruguay (que recaudan entre el 0,5% y 1% del PBI, respectivamente), podría generar un ingreso adicional entre 25 y 50 mil millones de dólares en un año en toda la región. Argentina podría recaudar entre 2.000 millones y 4.000 millones de dólares.

Si tomamos las estimaciones de Credit Suisse Research Institute (2019), un patrimonio de
alrededor de 1 millón de dólares (USD 936.430) es suficiente para pertenecer al top 1% de mayores riquezas del mundo. Argentina podrían recaudar USD 2.500 (0,52% PBI).

Ambas estimaciones serán siempre conservadoras. La escasez de datos íntegros sobre concentración y distribución de riqueza hace que los cálculos solo resulten en una aproximación.

MAS Y MEJOR ESTADO. En Argentina desde los tiempos de la última dictadura militar hasta ahora su economía estuvo casi la mayoría de esos años dominada ideológicamente por la ortodoxia liberal, creo que estamos en condiciones de que eso cambie.

Existe una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los argentinos, y de los habitantes del mundo, pero para esto debemos comprometer a los actores involucrados y acordar soluciones sostenibles. Pensar en los que menos tiene y los que más ganan. El Aporte Solidario y Extraordinario de los súper ricos , serían un avance significativo.

JK Galbraith, economista, escribió hace más algunas décadas: «nada favorece tanto la tranquilidad social como las protestas de los ricos cuando se sienten apretados por el fisco».
La reconstrucción depende de todos. Si queremos un país más justo y sostenible, necesitamos transformar nuestra economía.

Es muy común escuchar hoy en día que “el mundo será distinto. Nada será igual», creo que debemos sumarle a esa frase algunas condiciones: «si no anteponemos la política pública, la igualdad, la justicia social y distributiva, el nuevo orden mundial será tan desigual como el actual”

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