Bielsa

Rafael Bielsa contó las locuras de su hermano

El poliedro de Marcelo: cómo es el artefacto que construyó el Loco para ver varios partidos al mismo tiempo. Su hermano Rafael contó detalles del mueble que mandó a armarse para observar encuentros al unísono y así no perderse de nada.

Rafael Bielsa es un tipo que no reniega al hablar de su hermano. Puede relatar episodios de su infancia en Rosario, recordar el desdén que tenía para vestirse durante su adolescencia (costumbre que perpetuó hasta la actualidad ante su negación a usar traje) o describir su gestualidad el día que le aseguró que se cortaría un dedo con tal de ganarle un clásico a Central. Y a la hora de referirse a su profesión y equipos, no tiene tapujos en exhibirse fanático o declarar su enamoramiento por el estilo si así lo considera, según las performances.

Justo después del ascenso del Leeds United de Marcelo, aseveró: “Yo no veo la Premier League, no la sigo, pero no sé si habrá un equipo que juegue mucho mejor al fútbol de lo que juega hoy en Leeds. Jugar al fútbol como cuando el Leeds juega bien al fútbol, no lo veo en ningún lado”. El cuadro británico que lideró el Loco ganó la Championship de punta a punta y no faltó el reconocimiento de Rafael, que desde Chile por sus compromisos como embajador argentino aguarda con ansias el estreno del Leeds en la máxima categoría del fútbol británico (este sábado como visitante del Liverpool). Si debe criticarlo, será el primero en hacerlo por teléfono o en persona. No hay afinidad ni lazo sanguíneo que lo detenga. Pero si hay merecimientos, es el primero en reconocerlos.

La distancia de casi 12.000 kilómetros entre Santiago de Chile y Yorkshire del Oeste separó físicamente a los hermanos Bielsa, aunque su contacto es permanente. Desde su hermético búnker en el pueblo de Wetherby, en las afueras de Leeds, una de las pocas llamadas telefónicas que contesta Marcelo cuando los tiempos se lo permiten es la de Rafael.

Hace dos años que se produjo el desembarco del DT de 65 años en el fútbol inglés y desde entonces no se cruzó en persona con Rafa. Fue en uno de sus últimos encuentros, allá por 2016 ó 2017, cuando el mayor de los Bielsa descubrió un insólito artefacto diseñado por el obsesivo DT en su propio hogar de Rosario.

Rafael brindó detalles del mamotreto que el Loco se mandó a construir para devorar partidos al unísono: “Marcelo se hizo fabricar en su casa de Rosario una especie de poliedro de metal y vidrio templado donde metió cuatro televisores, como si fuese un televisor arriba del otro, en un mueble”. Cuesta imaginarse cómo bocetó y dio forma a este contenedor de Tv’s y proyector de material audiovisual, oro en polvo con el que desarrolla su profesión, que seguramente haya replicado en Inglaterra para ver acción a diario. Lo que no cuesta imaginar es a Bielsa dividiendo su atención en cuatro cotejos al mismo tiempo, pausando y retrocediendo uno a la vez que mira de reojo otro.

“Yo lo he visto ver cuatro partidos al mismo tiempo, parar una jugada, repetirla y parar otra mientras estaba viendo de nuevo la jugada que estaba repitiendo. Le digo ‘Marce, escuchame una cosa, ¿esto no se puede delegar?’, a lo que me respondió ‘sí, se puede, lo que pasa es que como yo lo miro, no hay otro que lo mire; ni bien ni mal, otro no lo mira como yo, no repara en lo que yo reparo”, fueron las líneas de la desopilante conversación entre los Bielsa hace algún tiempo.

A Marcelo no le faltan ayudantes ni colaboradores, más bien todo lo contrario. Cuenta con un grupo de auxiliares que lo proveen de toda la información habida y por haber. Él ya superó las tres décadas como director técnico pero todavía no puede desligarse de la demanda de tiempo que le genera la visualización de los partidos de su equipo y los adversarios de turno. Es que seguir poniendo su ojo sobre el fútbol es lo que lo motiva a mantenerse vigente.

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