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A solas con… Cristina Idiarte

«La negra» para todos, encontró el amor al teatro a los 12 años y nunca más se separaron. Hoy nos invita a pasar y conocer su propia Escuela de Teatro, La Morisqueta, en medio de muñecos, carteles y colores desafiantes, un dispuesto escenario y muchos sueños deambulando por ahí.

El Influencer: ¿por qué le pusiste a tu escuela de teatro La Morisqueta?
Cristina Idiarte: Cuando armé esta escuela de teatro la pensé para niños y se me ocurrió llamarla ¨La Morisqueta¨ porque creo que es un buen gesto de contacto con un niño. Uno cuando ve un niño qué es lo que hace: una morisqueta. Es lo primero que un niño reconoce de un adulto.

EI: ¿Contanos tu infancia, en que barrio naciste?
CI: En la República de Castañares (risas), pero el que llevó en mi corazón es el barrio El Pilar, donde vivía mi abuela, donde salía a jugar con mis amigas a la canchita, miles de travesuras, juegos, una amiga de mi infancia es Mariana Reales que nos conocemos desde los 3 años aproximadamente.

Sin embargo el lugar donde coseché mis amigas fue en el Colegio Santa Rosa, colegio de monjas, todas mujeres y donde tengo hermanas de la vida con las que pasamos momentos inolvidables.

EI: Fuiste a un Colegio religioso, con una estructura marcada que precisamente un actor no la tiene
CI: Para mi fue magnífico, me incentivó esa parte rebelde que quizá en otro colegio no sacaba. Claramente yo descubrí el Teatro en el colegio, alguien ¨se equivocó¨ y llevó una obra de Teatro (Disparatorio) y yo me sentí obnubilada, me quedé una hora esperando que terminara la obra y el actor era Coco Barraza, yo no lo conocía, tenía solo 12 años. Luego me invitó a un grupo de teatro, así empecé, después pasé por varios grupos y en un momento estaba dentro del mundo del teatro sin saberlo; me gustaba mucho el teatro sin conocerlo, por eso está buena la experiencia teatral de los chicos porque te conecta o desconecta para toda la vida.

Después, fue integrar elencos con distintos maestros, directores hasta que me di cuenta que no tenía ganas, sino que quería hacer algo propio, un teatro mío y así surgió el Teátrico Suburbano; Se formó en un espacio periférico, en la calle Balcarce, que en ese momento no era un paseo turístico como lo es hoy. Ahí tuve muy lindas experiencias con niños y empecé a crecer haciendo lo que a mi me gustaba.

EI: ¿Cómo fue decirle a tu familia, me quiero dedicar al Teatro?
CI: Mortal, (sus ojos levantan vuelo como recordando ese momento) te imaginas que en una familia de clase media, todos laburantes, era una cosa espantosa que alguien se dedique al teatro, decían «esta es una chiflada».

Yo estudié Educación Física y Antropología y tenía esa máscara porque mi mamá decía «lo del teatro es un hobby» «ya se le va a pasar» y la realidad fue que no se me pasó más y tuve que decirle que había elegido vivir del teatro.

Para mi mamá fue una bomba, no tuve el apoyo pero tampoco la contra y eso estuvo bueno, hacerle entender que no era un ¨camote¨ de adolescente, que no era por hacer la contra sino que realmente era porque me gustaba, era mi elección, mi pasión.

EI: ¿El teatro en Salta está desvalorizado?
CI: El teatro en Salta tiene muchísimo valor por varios factores, el más importante es que en el teatro hay mucha militancia artística, me parece que hay muchos actores, grupos de teatros que reivindican esa militancia del teatro independiente, del fundante de la ley Nacional del Teatro. Sé también que hay mucha gente que piensa que lo que hacemos no tiene importancia.

Si nosotros estamos convencidos del valor que ofrecemos, como condición sine qua non, el resto de la gente va a aceptar la propuesta, va a ir al teatro. Igual, en estos últimos años hubo un crecimiento muy importante en el teatro salteño.

Me parece que hay una desvalorización de los estados provinciales, municipales, de los estamentos políticos que nos ven como malabaristas de semáforo (lo digo con respeto) y no ven que atrás tenemos una preparación, una formación, nadie sostiene que pertenecemos a un sector de trabajadores como cualquier otro.

EI: ¿El teatro sana?
CI: Si totalmente, yo siempre empiezo mis clases diciéndoles a mis alumnos que el teatro es un viaje interior, un viaje de encuentro, primero con uno mismo que es el más difícil y después es el encuentro con el otro, porque el teatro es un hecho colectivo, trabajar en equipo con gente distinta a vos. Por eso creo que el teatro sana en esas circunstancias, conociéndote y aceptándote, conociendo y aceptando al otro. Podés ver una obra de teatro y te transforma de una u otra manera y ese cambio es el que realmente te sana.

Yo he visto obras que me han transformado la vida, obras de teatro, conciertos, obras de arte, que fueron un camino para buscarme y encontrarme.

EI: ¿Cuándo comenzás a preparar una obra, desde qué mirada la pensás, como actriz, como directora, productora o como un conjunto de roles?
CI: Primero la pienso como actriz, si me gustaría hacerla, si me sentiría bien actuarla, también pienso si al público le va a gustar, transito por esa fina línea de lo que le puede gustar al publico y lo que me gusta a mi, es pura intuición; Luego pienso como Directora para ver el conjunto, los actores y por último en la producción.

Siempre pienso que mientras están mirando una obra mía, yo al público le meto la mano en el corazón, se lo estrujo y le voy diciendo ahora sentí esto, ahora esto y cuando termina se lo suelto y los mando libres.

EI: En Salta ¿estuviste en el elenco de la Lección de Anatomía?
CI: Yo estaba mucho tiempo sin actuar, con conflictos internos con mi profesión, recién había sido madre primeriza, con todo lo que eso significa y el elenco de La Lección estaba de gira por todo el País y en Tucumán la actriz principal se quiebra un pie, un amigo que estaba en la obra me llama para reemplazarla, yo pensé que era una broma y me dice «vení ya a la Casa de la Cultura», fui con mi bebé, me dijeron esto es así y a las 3 horas aproximadamente empezaba la función.

La gente entraba al teatro y nosotros seguíamos repasando, empezó la obra, empecé a actuar y ahí dije «esto es», claramente era mi oficio el que tenía que salir, no tenia texto, no tenía conocimiento y ahí entendí que ese era mi lugar, que ese era mi oficio, era mi mundo.

El Toro (salir a escena por reemplazo o una función inesperada) debe ser una de las mejores cosas que le puede pasar a un actor, esa adrenalina del momento es única.

EI: ¿Contanos como fue la experiencia de Artificio Casamiento, donde el público es parte de la obra?
CI: A mi me gusta hacer experimentos con el público, que las propuestas no sean convencionales, sobre todo con el publico infantil, plantearle cosas distintas; ya habíamos hecho una experiencia con el Café Concert y otra para niños con la obra «Disparates» de María Elena Walsh con cercanía de público y cuando pensamos Artificio Casamiento se me ocurrió que el publico este invitado a un casamiento, que coma, tome, que se siente en una mesa compartida como en una fiesta normal de casamiento con los actores sentados entre la gente, con música, baile.

Toda la obra lo tiene al espectador como participante y eso fue una experiencia muy rica, primero porque lo descolocás al espectador desde el lugar que está y segundo porque se siente parte de una historia única e irrepetible.

Yo vengo un poco contrariada con el teatro en su forma convencional, pienso que el teatro tal cual lo conocemos, con la cuarta pared, va a desaparecer; Creo en la interacción con el público, que la improvisación esté, que el actor resuelva en ese instante, me parece que eso enriquece mucho al teatro.

EI: ¿Hiciste alguna obra autorreferencial?
CI: Si, mi primer unipersonal se llamo ORSAI (O radiofónico suceso al instante) y era una obra sobre mis tías, tenía dos tías solteronas y quería escribirles hacía mucho y no se me ocurría nada, hasta que empecé a leer a Silvina Ocampo y ahí logré escribir sobre Bety y Elva, ellas escuchaban mucho radio teatro. Fue muy linda esa obra, muy intensa, estuvimos trabajándola como 5 años. Tenía mucho de mi familia, también relatos de Silvina, la protagonista era costurera, como mis tías y yo con esa obra estaba homenajeándolas de alguna manera. Con ORSAI ganamos premios y pudimos recorrer el país.

EI: ¿Sos Actriz, Directora y Docente, en qué orden de prioridad te consideras?
CI: Así como me lo estas diciendo vos, yo digo que soy directora por que soy medio hincha con las cosas que veo, me gusta que sea todo prolijo, como yo lo estoy imaginando en la cabeza, me gusta muchísimo la docencia, me encontré también en ese lugar, trabajar con chicos, hace poco me descubrí que también me gusta enseñar teatro a Adultos, pero primero soy Actriz, tengo mi formación netamente actoral, amo la actuación.

EI: ¿Empezaste hace poco a dar clases a adultos?
CI: Yo estuve muy peleada con los adultos, muchos años y cada vez que me llamaban para dar clases yo les decía que no; El adulto le tiene miedo al goce, le tiene miedo a gozar demasiado y cuando empieza a gustarle el teatro, a disfrutar, la primera reacción es «eso no es de adulto, eso es de chicos» e inmediatamente retrocede, lo vi durante mucho tiempo, la primera clase es genial, disfrutan, juegan como locos y a la segunda clase no vuelven por miedo a que eso les haya gustado y que eso signifique no ser adulto.

Después de mas de 10 años empecé de nuevo a dar clases para adultos y realmente cuando superan esa barrera y disfrutan de jugar, de actuar, de ser libres, ahí veo que empiezan a convertirse en actores.

El Teatro te hace jugar, te divierte, te puede hacer viajar a mundos increíbles sin moverte de tu lugar .

Me despido de Cristina, me voy lleno, feliz, conocí a una mujer con mucho temperamento, muchos sueños, con una personalidad avasallante, fuerte, su mirada cautiva y una pasión por el teatro admirable.

Caminando en la calle me cruzo con un espejo y sin dudarlo me hago una «morisqueta», me rio, me hago otra y otra, la negra hoy me enseñó que todos tenemos ese niño adentro que siempre tiene que salir y siempre tenemos que disfrutarlo, me convenció que tenemos que volar… por un instante me enseño a volar.

Acá te dejamos la entrevista completa para que la disfrutes tanto como nosotros

https://open.spotify.com/episode/2UmPiANHN11B07xhFefT93?si=Z5JKy0GCRHOqAcfXY_fnew

Y para cerrar este imperdible y divertido ping pong

https://youtu.be/FYG3HVduIRY

Escuela de Teatro La Morisqueta
Zuviria 380 – Salta
Tel: 3876832832
Ig: @lamorisqueta@cristinaidiarte
Fb: @lamorisquetasalta


Entrevista: Flavio Ferreyra
PH: Osvaldo Orlandi

 

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