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Argentina, el clima y la política

En Argentina las cuestiones de la política pueden ser análogas a fenómenos climáticos. Por ejemplo, un tsunami tiene el epicentro en un área geográfica determinada pero sus efectos recorren kilómetros.

Lo mismo pasa con las decisiones que se toman en Buenos Aires. En la mayoría de los casos las consecuencias son asimiladas en las provincias, tenga o no repercusión fáctica el origen del oleaje.

La decisión del Gobierno nacional de trasladar recursos de la ciudad de Buenos Aires a la Provincia conducida por Axel Kicillok, agitó aguas en todo el país.

La mayoría de gobernadores (peronistas y algunos independientes) firmaron una solicitada apoyando la decisión del presidente Alberto Fernández y trayendo a la actualidad política el viejo y nunca resuelto debate de la coparticipación federal. Es difícil imaginar un contexto donde alguna provincia resigne recursos en favor de otra, más teniendo en cuenta las crisis recurrentes en el país.

En las discusiones, generalmente todas las partes involucradas tienen algo de razón, pero como suele suceder, nunca van a reconocer en qué parte del conflicto están equivocadas o actuaron de la misma manera que el acusado de turno.

El movimiento discrecional de recursos públicos siempre es polémico e inconstitucional cuando se origina en impuestos y no tiene aprobación del Congreso, pero en la práctica pasa a ser un detalle más. Los que ahora acusan ilegalidad, en 2016 hicieron silencio cuando en el gobierno de Mauricio Macri se traspasó fondos de todos los argentinos para financiar la policía metropolitana.

Como una paradoja argentina, ahora esos recursos pasan a la Provincia de Buenos Aires para financiar la cuestionada Policía bonaerense.

Pero la paradoja más grande la representan el resto de las provincias, viendo desfilar millones en una nación centralizada desde sus orígenes y que poco intenta cambiar más allá de lo discursivo.

Para defenderse, dirigentes de ciudad y provincia de Buenos Aires suelen coincidir en lo mismo: estas jurisdicciones reciben menos de la masa coparticipable de lo que generan, lo cual es así. Pero la falta de federalismo y centralidad en Argentina no pasa por la distribución, sino por las condiciones estructurales que permiten que el centro del país sea infinitamente más competitivo que el resto de las regiones.

El efecto en Salta

Como planteaba en el inicio, el oleaje llegó a Salta y el primero en reaccionar fue el gobernador Gustavo Sáenz, apoyando el comunicado de gobernadores y arengando a los legisladores nacionales a pronunciarse a favor de sus pueblos dejando de lado pertenencias partidarias.

Los referentes del Frente de Todos poco dijeron de tema, porque el mundillo político supo desde un principio la dirección del dardo.

De los legisladores alineados con Juntos por el Cambio, el más directo en responder fue el diputado nacional Miguel Nanni y como estamos en la era del 2.0 lo hizo a través de Twitter: “El dinero que el Presidente le quitó a la Capital Federal fue para beneficiar a una sola provincia y no para repartirse equitativamente al resto del país. Mañana lo puede sufrir Salta. Perjudicó a uno para darle a otro. No sacrificó fondos del Gobierno central”.

Respuesta directa a Sáenz: Con todo respeto Sr. Gobernador hay ciudadanos de primera o de segunda porque hay gobernadores rehenes del Presidente. Porque tenemos un sistema perverso donde la mayoría de los recursos, la Nación se los guarda para sí”.

 

https://twitter.com/miguel_nanni/status/1304538679462031367?s=20

Y avanzó un poco más: “En Salta, es mas injusto, los Intendentes son rehenes del Gobernador. La mayoría de los recursos son del Ejecutivo Provincial y se coparticipan migajas a los municipios. El 13,5 % para los municipios y el 86,5% pertenecen al Gobierno Provincial”.

 

 

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