Cup of coffee, napkin, pen on wooden table background. coffee-break.

La primera servilleta 

Llegué al café como siempre, 15 minutos antes del horario habitual. Ya teníamos la mesa reservada con el distanciamiento correspondiente, siempre junto al vidrio que otorga la mejor vista de la iglesia de San Francisco. Hoy venía solo el Negro.

Lo primero que hice al llegar fue saludar como corresponde y pedir un cortado, en eso llegó el Negro y me dice: “Sacá la lapicera y agarrá una servilleta, vengo con un par de datos interesantes. Viste que hay un muchacho que acompañado por la dirigencia del PO reclamó que le devuelvan el trabajo en la puerta de la catedral. Bueno, me puse a averiguar un poco y no es la primera vez que tiene despiole; el muchacho trabajó en los bomberos voluntarios de Orán y en 2015 quería que su mujer entre a trabajar ahí también y le dijeron que no… no sabes la que se armó”.

“Antes de trabajar en los bomberos estuvo en el matadero municipal de Orán, donde si buscas en google se intentó encadenar en el Concejo Deliberante y cuando lo intentaron detener encontraron otras yerbas…”. Lindo el Curriculum del changuito cañero.

En eso me suena el celu, era el Antoniano que me decía que no llegaba pero que tome nota: “¿te acordás lo que hablamos la semana pasada? Bueno, me mandaron el decreto del 2012 firmado por la que era Ministra de Derechos Humanos (María Pace) donde nombran a una actual funcionaria como AP1 y le fueron renovando todos los años. El tema es que esa info ya no está en el boletín oficial, de inquieto que soy nomás comencé a preguntarle a los empleados si la conocen y me contestaron a coro… “De antes no, ahora si”.

Mi letra en la servilleta parecía un electrocardiograma, no estoy acostumbrado a escribir rápido, así que ya estaba pensando en como pasar todo en limpio; me parecía un despropósito que mi primera entrega sea tan desprolija.

Yo también tenía algo para contarle al Negro, “los gritos bajaban desde el Grand Bourg y se sentían en el centro como una estampida. Parece que el 1 se cansó de tenerle paciencia a algunos ministros que no ponen el pecho, ni salen del despacho. Estaba enojado… le falta tirar el centro y meterse a cabecear. Así que por estos días varios saldrán a hacer buena letra, que les dure”.

El cielo comenzó a oscurecerse y se estaba poniendo fresco pa’ musculosa. El Negro agarró la bici y se dirigió a la bicisenda, el empoderado de Betina y salió pedaleando. Yo me quedé pensando si por cada problema en la muni van a poner un coordinador.

Si la semana que viene cierran el café ya quedamos en hacer la reunión por Zoom, nos vemos.

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